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Hablar de cáncer: ¿Quién gana y quién pierde?

Mucho hemos escuchado por estos días la discusión sobre el uso de lenguaje bélico para hablar de cáncer, a partir del documental BRAVA de Claudia Conserva. Muchas veces hemos visto cómo nos referirnos a algunos males de la sociedad como “el cáncer” de nuestros días. También hemos leído noticias que hablan de las más de 15.000 personas con cáncer que están en lista de espera actualmente en Chile y que agrupaciones de pacientes piden al Gobierno implementar la Ley Nacional del Cáncer que se promulgó hace casi 3 años.


El cáncer es la principal causa de muerte en nuestro país. Eso es un hecho, doloroso y preocupante, que se traduce en personas -niños y adultos- que ya no están con nosotros.


Quienes trabajamos desde las comunicaciones en el área de la salud, sabemos que al

referirnos a pacientes, enfermedades o tratamientos, el lenguaje tiene una complejidad innegable, porque no estamos hablando de simples datos ni de cifras duras que se convierten en noticias. Estamos hablando de personas, seres queridos, familiares y amigos.


Como comunicadores, nuestra forma de expresarnos sobre esta enfermedad, tiene un impacto directo en la percepción que las personas tienen sobre ella. Por eso, más allá de defender una u otra postura, resulta fundamental que nuestro lenguaje sea riguroso, que no imponga comportamientos, actitudes o creencias que sobre exigen a los pacientes o que los hagan sentir que se alejan de lo que socialmente se espera de ellos.


Nuestro rol es aportar para que los pacientes encuentren el espacio y la libertad para vivir su enfermedad como la sientan, como les haga sentido y como mejor puedan afrontarla, con las capacidades emocionales y también materiales que cuenten.


En este sentido, desde Headline, nuestro trabajo en el ámbito de la salud nos ha permitido ver la importancia que tiene la participación de los pacientes, en la construcción de políticas públicas, en levantar sus necesidades y carencias, porque son quienes enfrentan día a día las inequidades de nuestro sistema.


Sabiendo que hablamos de una patología compleja, que es uno de los principales

problemas de salud pública del país, la invitación es a aportar desde nuestros espacios para amplificar sus mensajes, para evidenciar sus realidades, para escucharlos y para mostrar la fragilidad de cada uno de nosotros frente a enfermedades como el cáncer, sin juicios ni expectativas ni cuestionamientos.


Recomendación:

Libro Palabras que cuidan: comunicación social ética y empática en cáncer

Corporación Cáncer de Mama Chile | Instituto de Ciencias e Innovación en Medicina, Universidad del Desarrollo

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